Siete
Aprendí a virar el barco de otro instructor
que ahora también
vive en su barco.
Virar es hacer que el barco
cambie de dirección,
que el viento llegue primero
del lado contrario al anterior.
Golpe de timón, pasa la vela,
atrapo de nuevo la caña.
Lo más difícil es replicar
el instante que la vela tenía
antes de cambiar el rumbo.
Guardar en la memoria
la distancia de los cabos,
espejar la forma de la proa
sobre el río
hasta que dibuje
la misma otra navegación.
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